Desde
los albores mismos de la vida colonial llegaron a playas panameñas,
junto con los blancos, los negros conocidos como ladinos. Estos eran
procedentes de España y Portugal, principalmente de las ciudades
de Sevilla y Lisboa. Eran negros que habían sido introducidos
a la Península Ibérica desde el año 711, hijos
y nietos de los musulmanes --árabes, moros y bereberes-- que
dominaron la península por espacio de casi ocho siglos, hasta
1492.
El tipo racial negroide se había diluido por la mezcla con los
europeos. En muchos casos estos negros españoles y portugueses
llegaron libres al llamado Nuevo Mundo. Tal es el caso de varios personajes
de tez oscura que mencionaron los documentos pertinentes de la antigua
historia de Panamá, como Nuflo de Olano.
En su cuarto y último viaje al Nuevo Mundo, Cristóbal
Colón es acompañado por su hermano D. Bartolomé
y su hijo D. Fernando. Este viaje lo realiza utilizando cuatro navíos:
La Capitana, La Gallega, La Vizcaína y Santiago de Palos, con
una tripulación de 143 hombres. El 2 de noviembre de 1502 llega
a la bahía de Porto Bello, nombre con el cual bautiza a Portobelo.
Durante la explotación de las costas los españoles del
litoral atlántico encuentran en Portobelo la protección
adecuada, debido a su condición topográfica y portuaria.
Cinco años más tarde en 1597, la escogen Centro del Caribe
y se conoce como el puerto más rico de la América colonial,
por el depósito de oro, plata y piedras preciosas provenientes
de las colonias españolas en Centro y Sudamérica.
Posteriormente, Carlos V propulsó la traída de negros
esclavos como parte del comercio del tráfico de trabajadores.
Es así como llegan a las costas panameñas los negros bozales,
esto es, de toda la negritud. Estos fueron sacados desde las playas
de Mauritania, por Senegambia, Guinea, Gabón, Congo y Angola,
en la costa occidental, hasta los puertos de Tanganica y de Mozambique,
en la costa oriental. Este grupo de negros trabajadores traídos
del África cuentan con una historia cultural y herencia de más
de 4000 años.
Estos negros africanos trajeron al nuevo continente sus espíritus,
sus creencias y tradiciones, pero no sus instituciones, ni sus instrumentos.
Llegaron miles de negros de África a Panamá con multitud
de procedencias, razas, lenguas, dulzura, clases, sexos, edades, mezclados
en barcos negreros. Tuvieron como principal fortaleza su religiosidad,
que se reflejó en su trabajo diario. Al sembrar piden a Dios
y al cosechar dan gracias por el fruto que han logrado; en sus danzas
y cantos está la alabanza.
Portobelo es una población que, hoy día, lucha por el
rescate de sus tradiciones y por su progreso.